Ir al contenido

LA FRONTERA SALVAJE

https://communitas-test.rapi.tech/web/image/product.template/76955/image_1920?unique=3f3fbdc

S/ 86.00 86.0 PEN S/ 86.00

Not Available For Sale

00
Días
00
Horas
00
Minutos
00
Segundos

Esta combinación no existe.

Este contenido se compartirá a través de todas las páginas de productos.

Categoría Crónica de viaje, naturalista y urbana
ISBN 9788416544608
Peso 0.41
Idioma Español
Editorial Errata Naturae
Autor Irving, Washington
Tapa Rústica
Serie Libros Salvajes
Traductor Peinado Lorca, Manuel
Año 2018
Ciudad Barcelona
Páginas 308
Idioma: Español
Editorial: Errata Naturae
Autor: Irving, Washington
Tapa: Rústica
Serie: Libros Salvajes
Traductor: Peinado Lorca, Manuel
Año: 2018
Ciudad: Barcelona
Páginas: 308

Tras casi dos décadas viviendo fuera de Estados Unidos, en 1832 Irving decidió regresar a casa, convertido ya en una auténtica celebridad literaria. Pero su carácter no era precisamente sedentario: de inmediato volvió a embarcarse en un gran viaje, esta vez por los territorios más remotos de su país. En pleno recrudecimiento de las guerras indias, se incorporó a una expedición de los rangers más allá de la frontera jamás pisada por el hombre blanco, en los territorios de caza de los temidos guerreros pawnis. A medio camino entre la novela de aventuras, la crónica de viaje y el dietario del naturalista, Irving relata con un tempo narrativo ágil y vivo las peripecias y riesgos de su periplo, al tiempo que da cuenta de la belleza primigenia y aún intacta de los grandes paisajes norteamericanos. Muy pocos escritores habían descrito aquellas sublimes inmensidades salvajes, pobladas todavía por auténticas miríadas de osos, lobos, coyotes, bisontes o pumas, y por los pocos hombres que habitaban la frontera: pioneros y colonos, cazadores y cazarrecompensas, tramperos y rangers, que Irving retrata con maestría excepcional. Pero esa frontera no sería tal sin los nativos norteamericanos, sus verdaderos moradores, a los que el hombre blanco afrenta con su política de conquista. Irving, sin embargo, denuncia la actitud injusta, despótica y prepotente de los suyos, los recién llegados, y defiende el modelo de «vida salvaje» de los nativos, en perfecta armonía con una naturaleza igualmente indómita y en clara oposición al empuje imperialista que llegaba del gobierno. Igualmente, el viaje se convierte para el escritor en una progresiva toma de conciencia del modo en que los hombres devastan a su paso la naturaleza: finalmente Irving no puede sino hundirse en la tristeza al dar caza y desposeer de la vida a su primer y único bisonte.